miércoles, 10 de junio de 2009

Tarde...


"...me daba pena su vida retrasada y fracasada, y pensé con tristeza en los retrasos y los fracasos de la vida en general. Pensé que cuando se ha dejado pasar el momento justo, cuando alguien se ha negado demasiado tiempo a algo, o se lo han negado, ese algo por fuerza llega demasiado tarde, por más que uno lo acometa con todas sus fuerzas y lo reciba con gozo. ¿O quizá no existe "demasiado tarde", sólo "tarde", y "tarde" es mejor que "nunca"? No lo sé."
Bernhard Shlink. El lector.

4 comentarios:

Cloe dijo...

Solía pensar que nunca sería demasiado tarde, hasta que una vez lo fue realmente.

Abrazo

Angeles dijo...

Esta vez no le dejare ningún poema, le dejare algo que rescribo constantemente.

Lo único que nunca cambio son las dos últimas líneas.


Hay días largos,
días cortos,
transparentes,
de colores.
Días suaves,
irrepetibles,
mágicos.

Hay días absurdos,

sobrecogedores,

infinitos.

Hay días guardados con cariño en la memoria.
Dias abandonados a su suerte.

Dias en la basura.

Hay días que pesan tanto como un collar de piedras,
días efímeros,
días que solo son días.

Hay días que aun han de venir,

Y días que se esperan.


*Añada a la lista de días, uno lleno de besos.

AndyPeCas dijo...

Tarde me di cuenta que al final se vive igual fingiendo...
Tarde comprobé que mi ilusión se destrozó queriendo...
¡Pobre amor que está sufriendo
la amargura más tenaz!
Y ahora que no es hora para nada
tu boca enamorada me incita una vez más.
Y aunque quiera quererte ya no puedo,
porque dentro del alma tengo miedo.
Tengo miedo que se vuelva a repetir
la comedia que me ha hundido en el vivir.
¡Todo te lo di!...
¡Ttodo lo perdí!...
Siempre puse el alma entera,
de cualquier manera,
soportando afrentas
y al final de cuentas
me quedé sin fe.

JoP dijo...

Todavía nadie pudo convencerme acerca de lo tarde que llegan algunas cosas, Cloe...
Seguramente la frase hecha "mejor tarde que nunca", la escribió un optimista empedernido.
Abrazos.

Petit, como dijera César Vallejo:

Considerando en frío, imparcialmente,
que el hombre es triste, tose y, sin embargo,
se complace en su pecho colorado;
que lo único que hace es componerse
de días;
que es lóbrego mamífero y se peina…

Considerando
que el hombre procede suavemente del trabajo
y repercute jefe, suena subordinado;
que el diagrama del tiempo
es constante diorama en sus medallas
y, a medio morir, sus ojos estudiaron,
desde lejanos tiempos,
su fórmula famélica de masa…

Comprendiendo sin esfuerzo
que el hombre se queda, a veces, pensando,
como queriendo llorar,
y, sujeto a tenderse como objeto,
se hace buen carpintero, suda, mata
y luego canta, almuerza, se abotona…

Considerando también
que el hombre es en verdad un animal
y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza
en la cabeza…

Examinando, en fin,

sus encontradas piezas, su retrete,
su deseperación, al terminar su día atroz,
borrándolo…

Comprendiendo
que él sabe que le quiero,
que le odio con afecto y me es, en suma,
indiferente…

Considerando sus documentos generales
y mirando con lentes aquel certificado
que prueba que nació muy pequeñito…

le hago una seña,
viene,
y le doy un abrazo, emocionado.
¡Qué más da! Emocionado…Emocionado…

Agregue a los versos muchos besos...

Andypecas:
"Lección que por fin aprendí:
¡cómo cambian las cosas los años!
Angustia de saber muertas ya
la ilusión y la fe...
Perdón si me ves lagrimear...
¡Los recuerdos me han hecho mal!"