miércoles, 12 de noviembre de 2008

Imágenes de una muerte anunciada. JOP


Con las fotografías todavía sobre el escritorio, volvió a observar el negativo con la ayuda de la lámpara que tenía a su lado. Efectivamente, ahí estaba.
El médico forense interviniente en la causa había establecido que el deceso de la víctima se produjo entre las 17 y las 19 horas del día 15 de julio, como resultado de las múltiples lesiones en el cráneo producidas por el accidente automovilístico en el kilómetro 215 de la ruta 2.
El perito ingeniero designado de oficio por el juez de instrucción, lo llamó como era habitual, para que tomara las fotografías de la zona del accidente y de los restos del automóvil en el que viajaba la víctima, con el fin de anexarlas a la pericia.
Como era su costumbre en estos casos, preparaba minuciosamente el material para la labor y configuraba la cámara para que fechara las imágenes. Con la cámara cargada con película color, realizó treinta y seis tomas: De las huellas que habían quedado en la ruta producto de la colisión, de la dirección del impacto, de las marcas efectuadas por el ingeniero y del automóvil. De lo que en realidad quedaba de él, fotografió el interior del habitáculo y principalmente el asiento del conductor que presentaba abundantes manchas de sangre. El asiento casi vuelto hacia el costado sin la presencia del cinturón de seguridad y el volante torcido por la fuerza del impacto fueron los principales blancos de esa tarea.
De regreso en el laboratorio y con el propósito de dar cumplimiento con el plazo establecido por el juez para presentar la pericia, reveló inmediatamente la película y se dispuso a realizar las copias.
Al cabo de tres horas, acomodó sobre una mesa el material obtenido. En las primeras imágenes podían observarse claramente las huellas de los neumáticos reventados impresos en el asfalto. Luego, la perspectivas posibles de la dirección -gracias a las mediciones efectuadas por el perito ingeniero-, del guardarrail destrozado al costado del camino y de la pendiente que concluía en el arroyo. A partir de la foto 31, comenzaba lo inexplicable.
Cuando vio aquellas imágenes estimó que la película podía estar dañada en esos fotogramas, que el proceso del revelado o el copiado habían sido defectuosos o que el objetivo de la cámara podía presentar alguna suciedad. Incluso se permitió suponer la improbable circunstancia de haber copiado las fotos superponiendo dos negativos sin advertir el error.
Cuando todos los razonamientos resultaron inoficiosos para encontrar una respuesta plausible, se tendió en el sillón del escritorio y miró decenas de veces el negativo y las fotografías en busca de alguna explicación.
En su incredulidad y obstinación había desarmado la cámara en busca de la sustancia que había impresionado el negativo. Limpió los espejos, el pentaprisma, la cortinilla y en su desesperación por encontrar la causa intentó desmontar los lentes del objetivo con el que había realizado las tomas causando una fractura en el cilindro que dejó inutilizable el mecanismo de enfoque y el diafragma.
Miró las fotos por enésima vez. El fechador, que había sido exhaustivamente examinado antes de las tomas dejó la huella del 25 de julio. Faltaban aún cinco días. En las últimas seis fotografías se podía ver, sobre el asiento ensangrentado del automóvil, el cuerpo del fotógrafo bañado en sangre.  

8 comentarios:

SUSURU dijo...

al leer esto me recorrió un escalofrío por el cuerpo...un texto cargado de muerte así, lo sentí...
Un beso esperanzador y con aire de
buenos vientos

AndyPeCas dijo...

Ahhh, la muerte!! La última cosa que uno debería hacer en esta vida es morirse!!!

JOP dijo...

Como dijiste en algún otro lugar Susuru: Ficción... Para eso esta la ficción.
Besos.

Es verdad AndyPecas. Y es precisamente lo último que todos hacemos...!!!

Wonder dijo...

Nene!!!! Se me puso la piel de gallina!!!
Muy bueno, muy.
Me atrapó.
Pensar que sabemos que nos vamos a morir, pero siempre aparece como si fuera una sorpresa, no??
Besotes!!!

Karif dijo...

Viste cuando vas de visita y te sorprenden con una rica torta? igual me senti al pasar por aca y leer tu blog y especialmente este cuento. Si es tuyo tenes buen manejo del timing narrativo y excelente culminación.
Bien por vos! te felicito

JOP dijo...

Es verdad Wonder. Tal vez el desconocer (o negar) el momento exacto es lo que la hace soportable y totalmente sopresivo su anuncio.

Besos heroína.

Hola Karif. Te doy la bienvenida y me alegro que te haya gustado pasar por acá.

Un saludo.

petitapetitesa dijo...

Dime, ¿Qué hizo luego? ¿Intento esquivar al destino? ¿Lo asumió como inevitable? ¿En que empleo esos cinco días?

Besos (Con muchos interrogantes)

JOP dijo...

Sabés petit, que justamente hace varios días que estoy pensando en una segunda parte, precisamente con todo lo que plantea... Qué pasará?

Besos (con muchos interrogantes también)