miércoles, 3 de agosto de 2011

Adios a las palabras.

Por Fernando Peirone *

Somos testigos y protagonistas de un cambio de época que se produce sobre una mutación que por cotidiana y propia puede parecer extraña, pero no lo es: la que experimentaron el pensamiento y el lenguaje –anche la comunicación– en los últimos veinte años.

El pensamiento abandonó el canon de profundidad, inmersión y gravedad, para refrescarse en la extensión, el surfeo y el juego. El nuevo mundo asume que pensar –como tempranamente lo fue para Vigotsky– es acción, es experiencia, es interacción comunicativa. De este modo, el pensamiento se desprende de la lógica racional para volverse acción sistémica, relativa a un recorrido y a una secuencia aleatoria de relaciones no jerárquicas. El diálogo entre pensamiento y conocimiento también ha cambiado. El conocimiento ha perdido su lugar a manos de un saber vivo, lábil, mutable, extenso, con valor circunstancial. Lo que hoy ayuda se utiliza y comparte; mañana, cuando ya no sirva, se desechará y se compartirán otras cosas.

Bajo esa concepción, la gente (fundamentalmente los jóvenes) ponen a disposición del mundo material bibliográfico, cinematográfico, discográfico, artístico, técnico, científico, y de la más variada índole, incluso aquel que ni la escuela ni la ciencia han sistematizado aún. Esto demuestra no sólo la extensión de un espíritu cooperativo pocas veces visto, sino también el asombroso desarrollo de una expertiz plebeya. Es decir, se genera saber con un alto contenido social para diferentes niveles de demanda, pero por afuera de las estructuras reconocidas porque no existe una institucionalidad acorde.

La implicación colaborativa de los jóvenes en los asuntos públicos, desde lo político-social hasta el medio ambiente, da cuenta de esta impronta epocal.

El lenguaje, que hasta ayer era la morada del Ser y la estructura que sostenía la lógica del sentido, ya no puede ocultar las fisuras de un logocentrismo que, en su declinación, arrastra consigo una cosmovisión y toda la gama de dispositivos subsidiarios que conformaban la cultura occidental hegemónica. Esta defección y el desarrollo de la tecnología digital habilitaron la multiplicación de recursos comunicativos que no precisan, en términos estrictos, de la palabra.

El lenguaje del nuevo mundo es ligero. Sus texturas son abiertas y, aunque no abandonan totalmente el estatuto de la palabra, lo reformulan y lo satelizan como una prótesis opcional, muy lejos del rectorado de otros tiempos. Frente a esto, se suele decir que el lenguaje ha perdido capacidad reflexiva y potencia expresiva, como heideggerianamente sostiene Juan Pablo Ringelheim en “La ventana” (Página/12, 20/07/2011). Nada más lejos. Apartarse del logos es la condición para pensar críticamente.

El pasaje de un lenguaje logocéntrico a uno transmediático, tanto como la expansión de un sujeto que se ve permanentemente transformado por lo que conoce, tiene connotaciones políticas considerables. Entre otras cosas, porque el nuevo lenguaje desafía el alcance y el sentido de la cultura política. Las nuevas generaciones viven una atmósfera instituyente que rescata y pone en escena una idea divergente del mundo que la osificación del lenguaje había proscripto, pero que persistía como saber histórico. Hablamos de un sujeto político que ha abandonado la postergación personal, la preclaridad y la conducción programática para entregarse a una interpretación colectiva permanente, a un juego semántico cosmopolita que empatiza objetivos desde lo general a lo particular (ver http://playingforchange.org/).

Estas prácticas convierten a la corteza terrestre en una trama neuronal en la que se produce una suerte de sinapsis permanente. Acontece un terremoto en Japón y el mundo entra en estado de alerta colaborativa. Las revueltas de Medio Oriente dialogan con “los indignados” de Europa. Estas experiencias colectivas están generando condiciones macropolíticas que se despliegan en una dimensión temporo-espacial nueva, muy lejos del registro en que todavía lo leen los medios tradicionales y –por el momento– las ciencias sociales. Como dice Manuel Castells, “somos redes conectadas a un mundo de redes” que están construyendo otras narraciones políticas, en las antípodas de la gravedad, la desconfianza, la tristeza y el pesimismo centroeuropeo. Es una idea del mundo que busca su mejor expresión y transita hacia lo “realmente posible”, en el sentido que Pancho Aricó recuperaba a Ernst Bloch: como aquellas condiciones que no están todavía todas reunidas pero que sin embargo ejercen una mediación creciente hacia la posibilidad.

* Director académico de Lectura Mundi (Unsam). Director de la Facultad Libre de Rosario. Docente de Pensamiento Contemporáneo. Blog: http://jengibre.tumblr.com/

viernes, 22 de julio de 2011

La noche de los dones

 "Los años pasan y son tantas las veces que he contado la historia que ya no sé si la recuerdo de veras o si sólo recuerdo las palabras con que la cuento." J. L. Borges.

martes, 28 de junio de 2011

Sostiene...

Que no existen individuos que carezcan de prejuicios sino personas con honestidad emocional, capaces de revisarlos.

lunes, 20 de junio de 2011

TRA-pitos al sol


Un verano, no importa el año, estando en el supermercado, un chico se me acercó y me encaró en la góndola de bebidas. Sin siquiera decirme hola, me dijo “te invito a cenar”. Quedé perpleja. La verdad, no supe qué contestar. El pibe estaba bárbaro, el encare me llamó la atención y me gustó, pero igual me tomé mi tiempo y le dije que me lo dejara pensar, que luego de hacer las compras le daría la respuesta. Si tenía tantas ganas de ir a cenar me iba a esperar, ¿o no? Y así fue. Hice mi rutina de compras y me fui al sector de cajas, ahí él se acercó y me pidió mi teléfono. Se lo di, tan histérica no soy.

Nos encontramos. Fuimos a cenar. Tomamos vino. Le puse las cartas sobre la mesa, le dije toda mi verdad, a él no le importó e insistió en estar conmigo en la intimidad. Me decía todas esas cosas que dicen algunos hombres cuando su intención es llevarte a la cama.

Finalmente fui a su casa. Tengo que decir que fuego y pasión había, y mucha. Eso hizo que nos siguiéramos viendo alguno que otro día más. Fuimos al cine. Tomamos helado. Volvimos a cenar. El me atraía en lo sexual y trataba todo el tiempo de hacerme sentir cómoda, pero en algún lugar él me veía como objeto, sí, ya sé. Lo hablé en mi laboratorio, que es mi terapia, y quizá yo me ponía en ese lugar, pero la verdad es que le doy mucha importancia a la intuición, al primer impulso, y yo lo sentía así. El tema era que Fermín —vamos a ponerle ese nombre, que obviamente no es el real— una noche en su casa me dijo “qué buenos amigos que somos”. Ahhhhh, ya entendí. Yo no me acuesto con mis amigos, ahí hice click.

No soy de las que va probando, yo me enamoro o no.

Tuve un solo novio que duró cuatro años, y durante el último tiempo intentamos desde otros lugares, pero no se pudo seguir. Después tuve una relación de ocho meses, pero él vivía lejos de Buenos Aires. El no podía decidir por sí mismo, me terminó dejando porque estaba harto, ni siquiera me había dejado de amar. Fue porque no le convenía en el plano social.

A mí me gustan los hombres, no todos, algunos. Me gusta llegar a mi centro y ser libre y si hay otro que lo acepta y disfruta de esa libertad, bienvenido sea, pero hay algo que hay que tener en cuenta a la hora de elegir: el precio de la no sumisión se paga.

jueves, 16 de junio de 2011

Come...!

6ten Juli , Morgends.
Mein Engel, mein alles, mein Ich. - nur einige Worte heute, und zwar mit Bleystift - (mit deinem) - erst bis morgen ist meine Wohnung sicher bestimt, welcher Nichtswürdige Zeitverderb in d.g. - warum dieser tiefe Gram, wo die Nothwendigkeit spricht -
Kann unsre Liebe anders bestehn als durch Aufopferungen, durch nicht alles verlangen, kannst du es ändern, daß du nicht ganz mein, ich nicht ganz dein bin - Ach Gott blick in die schöne Natur und beruhige dein Gemüth über das müßende - die Liebe fordert alles und gantz mit recht, so ist es mir mit dir, dir mit mir - nur vergißt du so leicht, daß ich für mich und für dich leben muß, wären wir gantz vereinigt, du würdest dieses schmerzliche eben so wenig als ich empfinden -
 
meine Reise war schrecklich ich kam erst Morgens 4 Uhr gestern hier an, da es an Pferde mangelte, wählte die Post eine andere Reiseroute, aber welch schrecklicher Weg, auf der vorlezten Station warnte man mich bej nacht zu fahren, machte mir einen Wald fürchten, aber das Reizte mich nur - und ich hatte Unrecht, der Wagen musste bej dem schrecklichen Wege brechen, grundloß, bloßer Landweg, ohne 2 solche Postillione, wie ich hatte, wäre ich liegengeblieben
 
Unterwegs - Esterhazi hatte auf dem andern gewöhnlichen Wege hirhin dasselbe schicksal mit 8 Pferden, was ich mit vier. - jedoch hatte ich zum Theil wieder Vergnügen, wie imer, wenn ich was glücklich überstehe. - nun geschwind zum innern zum aüßern, wir werden unß wohl bald sehn, auch heute kann ich dir meine Bemerkungen nicht mittheilen, welche ich während dieser einigen Tage über mein Leben machte - wären unser Herzen imer dicht an einander, ich machte wohl d.g. die Brust ist voll dir viel zu sagen - Ach - Es gibt Momente, wo ich flnde daß die sprache noch gar nichts ist - erheitre dich - bleibe mein treuer eintziger schaz, mein alles, wie ich dir das übrige müßen die Götter schicken, was für unß sejn muß und sejn soll.

dein treuer ludwig.


My angel, my all, my other self - Only a few words today and at that with pencil (with yours) - Not till tomorrow will my lodgings be definitely determined upon - what a useless waste of time - Why this deep sorrow when necessity speaks - can our love endure except through sacrifices, through not demanding everything from one another; can you change the fact that you are not wholly mine, I not wholly thine - Oh God, look out into the beauties of nature and comfort your heart with that which must be - Love demands everything and that very justly - thus it is to me with you, and you with me...
Beethoven. Beloved immortal 

domingo, 1 de mayo de 2011

Ernesto Sábato. La Resistencia.

Mientras les escribo, me he detenido a palpar una rústica talla que me regalaron los tobas y que me trajo, como un rayo a mi memoria, una exposición "virtual" que me mostraron ayer en una computadora. Debo reconocer que me pareció cosa de Mandinga, porque a medida que nos relacionamos de manera abstracta más nos alejamos del corazón de las cosas y una indiferencia metafísica se adueña de nosotros, mientras toman poder entidades sin sangre ni nombres propios. Trágicamente, el hombre está perdiendo el diálogo con los demás y el reconocimiento del mundo que lo redea, siendo que es allí donde se dan el encuentro, la posibilidad del amor, los gestos supremos de la vida.