jueves, 6 de septiembre de 2018

La angustia existencial.




"Heidegger entiende a la angustia como el evidenciamiento del carácter finito. Uno se angustia existencialmente cuando reconoce que nació para morir. Ese reconocimiento atraviesa y estructura toda tu existencia. ¿Qué hace el ser humano frente a esa conciencia? Heidegger dice que, en términos absolutos, si sabés que te vas a morir esta entrevista carece de sentido. ¿Qué hace el ser humano para huir de esa angustia? La tradición de Kierkegaard y Heidegger dicen que huimos a la cotidianeidad. No es que la cotidianeidad es el lugar natural, el lugar natural es la angustia. Lo natural es que naciste para morir. Para evadirte de esto, inventás la normalización de la vida cotidiana. Estudiás, te enamorás, te casás, crees en Dios, votás. Esas instancias propias de la cotidiano, solapan y soterran y te olvidás del carácter finito. Parafraseando a muchos de los pensadores de ese corte, hay que recordar una vez por semana que, hagamos lo que hagamos, igual nos vamos a morir. Y eso resignifica tu vínculo con tus prácticas."

Darío Sztanjnszrajber

viernes, 4 de diciembre de 2015

Los Miserables

"Los que dejan que los humillen por temor o facilismos perpetúan no sólo su propia humillación sino la de sus descendientes. No comprenden que mientras más se dobleguen más los doblegarán. Al contrario, aquellos que no aceptan que los humillen y que no entregan sus conciencias, aunque anden desnudos y tan sólo coman mendrugos de pan, son mucho más dignos que los que se visten de seda a expensas de sus conciencias."

Víctor Hugo. Los Miserables.

sábado, 20 de junio de 2015

martes, 7 de abril de 2015

Dame la mano y danzaremos...

Dame la mano y danzaremos,

dame la mano y me amarás.

Como una sola flor seremos,

como una flor y nada más.

El mismo verso cantaremos,

al mismo paso bailarás.

Como una espiga ondularemos,

como una espiga y nada más.

Te llamas Rosa y yo Esperanza,

pero tu nombre olvidarás,

porque seremos una danza

en la colina y nada más.


Gabriela Mistral.




jueves, 19 de marzo de 2015

Fear is the path to de dark side...

"Fear is the path to the dark side. Fear leads to anger. Anger leads 

to hate, Hate leads to suffering". (Yoda)



martes, 23 de diciembre de 2014

Desdramatizar

El nuevo imperativo categórico...


Porque hay momentos en que se agotan las instancias y agotan los espacios remanidos.
Agotan las mismas cosas de siempre y agota
la trampa seductora de lo novedoso.
Agotan el peso y también la levedad.
Surge, entonces, el nuevo imperativo categórico.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Ninphomaniac

"Love is blind. No, It's worse. It distorts something. It's something I never asked for."

Lars von Trier's Ninphomaniac.



viernes, 1 de agosto de 2014

Indecencia

"De no ser lo que era en esencia, un cristiano a la antigua, tal vez hubiera estado de acuerdo con Jeremiah de Saint-Amour en que la vejez era un estado indecente que debía impedirse a tiempo"

Gabriel García Márquez. El amor en los tiempos del cólera.

jueves, 8 de mayo de 2014

Etapas

Hacia los cinco años ya sabemos si sorteamos el autismo o la psicosis simbiótica. A los 25 estamos más o menos salvados de la esquizofrenia, pero no de la paranoia. Después vienen los aneurismas y finalmente los delirios sistematizados. Entonces, cada vez que uno cumple una década se va salvando de algo. Finalmente vienen las demencias involutivas, pero ya uno no se da cuenta, lo que en definitiva es una bendición. Cada etapa de la vida tiene su karma.

Silvia Bleichmar.

jueves, 24 de abril de 2014

Choosing Happiness

We have these friends who have been together for many years. Not everyone understands them. They are quite different from each other. One is a bit more outgoing by nature, the other much more introvert. But their life is nice. Quiet. Boring some might say. But they feel good with it. Until a few weeks ago one of them met someone else. A casual meeting that developed into friendship and then something more. Now our friend lives a double life. The quiet life with his partner, and the adventurous life with his lover. And it kills him. 


This situation is more common then one might think. It is even not restricted to gay couples only of course. But seeing this happening to close friends made me start to think about the concept of relationships and why we choose to spend our lives with someone. What is it that makes us decide to settle down and spend the rest of your time with that one person. Love you say. Sure there is that. But apparently it’s not exclusive. When we asked our friend what he was going to do he told us that he really doesn’t know. He never meant to develop such strong feeling for his lover, and he really doesn’t want to hurt his partner. He loves his boyfriend. And he is in love with his lover. People say loving someone and being in love with someone is not the same thing. Loving often comes later.  It’s more intense than being in love. But we often mistake one for the other. Just like we often mistake loving for feeling comfortable. Sometimes we are with someone for such a long time, we cannot imagine anything else. Sure love is involved, but it is also a feeling of comfort. Sometimes only discovered when another possibility of love announces itself. There was a time that norms and values dictated that when you marry, you marry for life. But our norms and values have shifted over time and things that were black and white are now often been seen in many shades of grey. And maybe that also goes for relationships. We have come to accept separations and divorces like things that are very normal now. What we have not yet accepted is that you can love more than one person at the same time. And maybe it is time. Because it’s not always a question of choosing which person to love, it is more a question of choosing happiness. For you and for them.


Text from Beautiful Mag

jueves, 17 de abril de 2014

El amor en los tiempos del cólera.

Nunca seré viejo -le dije entonces-. Ella lo interpretó como un propósito heroico de luchar sin cuartel contra los estragos del tiempo, pero él fue más explícito: tenía la determinación irrevocable de quitarse la vida a los sesenta años.



martes, 1 de abril de 2014

Diversidad Sexual vs Disidencia Sexual

"Pareciera que un antagonismo de clases comienza a evidenciarse entre la Diversidad Sexual y la Disidencia Sexual. Porque mientras ese conglomerado de banderita arcoíris sigue reafirmándose gracias a la burguesía homosexual, la Disidencia (nosotrxs) va tomando cada vez más una notoria complicidad con los feminismos radicales y el anarquismo. Mientras la Diversidad se articula condescendientemente con el oficialismo a través de demandas “conservadoras y neoliberales”, la Disidencia pone ojo crítico sobre demandas acalladas y supuestamente peligrosas. La Diversidad se arrodilla para ser incluida en la normativa heterosexual; la Disidencia, en cambio, por no arrodillarse es cada vez más excluida como una “corriente postmoderna inútil, antojadiza y peligrosa”. No queremos dejar de ser peligrosxs. La inclusión no nos interesa si se trata de normalizarse. Pero lo “inútil y antojadizo” sólo nos parece una facilista descripción que la Diversidad pronuncia sobre nosotrxs para, fascistamente, deslegitimar y acallar nuestra forma de hacer (micro)política. ¿Por qué? Fácil: los dirigentes de ese conglomerado multicolor son fieles empleados del mismo sistema que alguna vez los trató de enfermos, pero que hoy se revaloran debido a su nueva cara inofensiva, blanca y cristiana, funcionando como ejemplares cómplices de esa represiva normalización. Siempre verán como una amenaza toda emancipación sexual que intente cuestionar los valores tradicionales de una sociedad cristiana neoliberal: la familia y el “amor lícito”.

¿Por qué no podría ser el aborto una demanda importante para la política sexual contemporánea? ¿Por qué la prostitución sólo se consume pero no se discute en la Diversidad? ¿Cuál es la supuesta liberación sexual en una Diversidad que sólo se preocupa de hablar el mismo idioma que la clase dominante? ¿Por qué la burguesía gay se ha reapropiado esta fuerza política que en sus inicios fue contestataria y crítica con el sistema? ¿Es coincidencia que la homosexualidad sea revalorada en tiempos donde dirigentes partidistas y burgueses encabezan la Diversidad?..."

martes, 28 de enero de 2014


Vivir el desorden, habitar el caos domestico, desobedecer la salud, entregarme al daño de un devenir incompleto. Mis ojeras ya no son por falta de sueño; son parte de la estética del rostro en descuido, la belleza de la secuela, el daño de la desobediencia. El daño no es un dolor indeseado. Cuando el caos del cuerpo reconforta, el daño es la secuela de un placer poco convencional. La porfía ante un cuerpo saludable, la desnutrición como consecuencia de la resistencia siempre precaria, en desborde, lejos de la estabilidad masculina de una resistencia tradicional. Mis ojeras son la constante desorganización del tiempo biológico que alguna vez (des)aprendí en el colegio. Fuera del dramatismo humanista del cuidado del cuerpo, transitar en el descuido de la desobediencia. En el espacio -siempre reducido- domestico que habito, el caos de mis ganas sólo sabe habitarse en precariedad. Cuando esta resistencia deje de bordear siempre el daño, dejará de ser resistencia. El cuerpo cansado es la secuela de un deseo inconmensurable, de ese devenir periférico siempre amenazado por el deterioro, en constante fuga del centro solido.

desde:  Mi botadero

lunes, 13 de enero de 2014

lunes, 16 de diciembre de 2013

El sendero.

No me diga nada. Ya lo sé. La duda, por definición, es siempre una vacilación. Pero convenga conmigo que, casi con seguridad, el sendero aquél que se ve a lo lejos podría conducirnos a cualquier sitio menos al esperado. Cada vez que paso por allí miro hacia ese lugar y me pregunto si tendré el valor de tomar ese camino y dejarme llevar, aunque sea una vez en la vida. Dejarme llevar por lo inesperado. Usted sabe que soy uno de esos seres meticulosos que se ocupan de todo casi todo el tiempo intentando que, en lo posible, nada quede librado al azar. Uno de esos sujetos excesivamente racionales, como le dicen algunos para imprimir una etiqueta que tranquiliza más al emisor que al destinatario. Para otros, un obsesivo nato. Si usted pide mi propia opinión, más allá de que sostengo que los rótulos sólo sirven para recortar un aspecto que desecha al conjunto, con los reparos del caso, creo que me decanto por darles la razón a los segundos.
Hace un tiempo que vengo sopesando las variables en torno de ese camino y le juro que he atravesado diversos estados de ánimo y de disposición respecto de él. Porque desde aquí, puede apreciarse que a pocos metros de entrar en el surco delimitado por esos dos enormes álamos, una pronunciada curva hacia la derecha no deja ver más allá del tercer arbusto. 
Si, sí, ya sé. No me lo repita más. ¿Que cuándo me voy a decidir? Usted tiene razón cuando esgrime el argumento ese de que la acción deja desnuda a la incertidumbre, pero tomar una decisión de estas dimensiones no resulta fácil, sobre todo para alguien como yo. Imagínese cómo me sentiría si sobre la base de cualquier error de cálculo dudara apenas entrado en el sendero pasado ese tercer arbusto que, ya que lo menciono, me tiene obsesionado. Le comento un hecho sorprendente. Hace semanas que no veo en él una mínima variación. Quiero decir que de los cincuenta y cuatro brotes frescos que aparecieron esta primavera ninguno parió una hoja nueva. Los tallos antiguos tampoco muestran algún cambio. No ha perdido hojas antiguas ni se aprecian modificaciones en el color ni el tamaño de las existentes.  Extraño, ¿no le parece? Como si el tiempo se hubiera detenido en ese recodo que abre hacia lo desconocido. Todo a su alrededor parece moverse a mayor o menor velocidad, pero él, permanece impermeable al paso del tiempo. Vengo observándolo con detenimiento hace varias semanas y desde distintas posiciones y distancias. Y, ¿sabe qué?, nada de nada. 

Esta bien, puedo concederle que detenerse en apreciaciones de este tipo, es decir, en precisas elaboraciones acerca de ese arbusto no es más que otra forma de evadir o dilatar la resolución del problema principal. Claro que cuando usted apunta que la única forma de despejar aquello que inquieta por desconocido consiste en asumir de una vez por todas el tranco necesario para entrar allí, resulta a todas luces, la solución más plausible. Si me permite una observación, claro que sin ánimo de ofender, su punto de vista me resulta demasiado pragmático. Como si la planificación y el diseño previos de una estrategia no fueran también parte importante de cualquier empresa.

Hoy el día esta particularmente luminoso y templado. Como si la luz que se disemina sobre la superficie develara el verdadero color del que están manufacturadas todas las cosas. 
Sentado a unos treinta metros de aquél lugar -imagínese que nunca me había acercado tanto como hasta ahora-, todo parece más verde o más amarillo o más ocre o más marrón o más azul o más púrpura que en días anteriores. Y el aroma... Qué puedo decirle del aroma que presenta el aire.

Si debo serle completamente sincero y en honor a nuestra vieja amistad, no sé bien por qué me ocupo de estos devaneos. Tal vez, porque hay días en los que me siento en el infierno. Y eso sucede la mayoría de las veces en que ando por este mundo. Cualquier distracción plausible es buena para mirar hacia los costados y evitar dirigir la mirada hacia adentro. Por eso a aquél sendero, misterioso, cercano y distante a la vez, lo siento como un espejo en el que me miro desde hace un tiempo, tratando de encontrar allí algunas respuestas posibles. Probablemente, sólo una bastaría para sosegar el calvario. Y esto dicho por alguien que a simple vista podría ser calificado de padecer un optimismo patológico. De ese optimismo natural que a veces exaspera un poco. Pero usted bien sabe la fascinación que producen los espejos, hartas veces mucho más peligrosas que las alucinaciones, por cierto.

De todos modos no quiero entretenerlo mucho más, mi estimado amigo. Desde esta interioridad individual desde la que hablo le confieso que estoy dispuesto a partir, con todo lo que eso significa. Ya no es tiempo para dudas o remilgos. Ha pasado bastante tiempo desde las primeras dudas y he comprendido que convivirán conmigo para siempre. Sería de necios abrogar ese hecho indubitable puesto que no hay modificación posible que se traduzca en una acción plausible o definitiva ya que las modificaciones necesarias, cuando se trata de cuestiones tan profundas, resultan inoficiosas para no decir innecesarias. Y todo ello sin olvidar que no hay libertad de elección bien entendida que no sea aquella que deba pensarse en estrecha relación con el contexto social, la historia individual y la coyuntura personal de cada uno. Lo demás, son puras entelequias.

Casi sin pensarlo demasiado, he traído lo indispensable. Y cuando me refiero a ello digo que acarreo sólo lo irremediable e imperioso. Lo superfluo, casi sin darme cuenta, ha quedado relegado. Y me sorprendo a mí mismo cuando me descubro liviano para el viaje. Liviano de objetos y de afectos. Porque también ellos implican un peso que muchas veces son difíciles de tolerar.
Créame que desconozco las razones pero no sé debido a qué raro conjuro, me doy cuenta de que he perdido el miedo. Tal vez se deba a que en determinado momento germina un instante fugaz en el que todo parece volverse insoportablemente redundante.